Rodolfo de Florencia hace una obra intensamente iconográfica, mucho más que figurativa. En todo caso, es un tipo de figuración que se critica a sí misma. Es una subversión de la tradición figurativa que está basada en una crítica de la representación. Este proceso pasa inevitablemente por una especie de investigación de las posibilidades semánticas del icono pictórico y de la manera en que el icono pictórico ha sido trabajado históricamente dentro de diversas tendencias artísticas.

 

Estamos ante una obra que es fundamentalmente irónica, que tiende a ser subversiva frente a una escala de valores sociales, e incluso frente a una definición estable de lo artístico. Sin embargo, el discurso se mantiene ambiguamente entre lo banal y lo poético. Y esa tal vez sea otra constante en la trayectoria de este artista.

Creo que si algo contribuye a contextualizar las pinturas de Rodolfo de Florencia en el ambiente del arte contemporáneo es esa combinación entre impulso poético y juego con la frivolidad. Eso es lo que lo lleva a trabajar sus obras como objetos dirigidos a socavar sus posibilidades de trascendencia, mientras por otro lado elabora un discurso que critica el predominio de la inmediatez y la intrascendencia en el mundo del arte. De esto resulta una ambigüedad que parece muy a tono con la herencia del arte Pop, sobre todo en lo que respecta a la reproducción, parodia y crítica de ciertos estereotipos ideológicos y ciertos esquemas de representación de sujetos, objetos y procesos sociales en una cultura de masas.

 

La obra de Rodolfo de Florencia parece estar subrayando siempre que nos encontramos ante un objeto artificial o ante un simulacro. Y lo hace mediante la erosión de los límites entre el nivel más puramente espiritual y el más puramente decorativo, funcional y pragmático de la obra artística. Son obras pensadas como objetos decorativos que simultáneamente están pensando lo decorativo, cuestionando lo decorativo, representándolo como un valor y una cualidad del sistema institucional que es el arte mismo.