Kisses & Diamonds

David Laitman

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Cuando el alma quiere experimentar algo

lanza una imagen frente a sí y después entra en ella”.

Meister Eckhart

 

 

¿Qué podría o tendría que decir la pintura hoy en día? ¿Acaso no murió con el advenimiento de la fotografía hace más de 150 años? Y si es así, ¿Tiene algún sentido hacer pintura en una sociedad colmada de imágenes? Es desde esta perspectiva de donde Rodolfo de Florencia aborda lo que para algunos es una práctica casi obsoleta, pero con un cúmulo de significación no alcanzado históricamente por ningún otro medio.

 

En su reciente exposición “Kisses & Diamonds” (apropiado título en inglés que denota la dirección de contenido), de Florencia conforma un conjunto de obras que nos llevan a cuestionarnos sobre la hiper-información-visual de la que diariamente y en ascenso, somos objeto.

 

Sus pinturas se confrontan con la cultura omnipresente del monitor en nuestras vidas. Son máquinas de guerra que no dan tregua ni al sonámbulo ni al redentor, y no pretenden subsanar cualquier conflicto. Su propósito es oprimir la llaga que yace en el fondo de todo pueblo o individuo maniatado, doblegado a través de medios ideológicos que no caducan en su afán por subyugar.

 

Su trabajo es el quehacer del obseso que mira el paradigma capitalista del progreso y la globalización en términos coloniales de estandarización.

Bajo este lema, ¿Es el trabajo manual el que se convierte en último bastión de identidad? De igual manera entonces, ¿Es la pintura un vehículo impermeable a toda automatización capaz de brindar sentido a un mundo perplejo por la banalidad y el absurdo?

 

Sólo queda al espectador, ese supuesto ente pensante y activo, determinar en prolongar el sueño que se torna cada vez más en pesadilla o irrumpir en un exaltado y vociferante despertar.